Una pequeña reflexión

08/10/2015

Gracias por apoyarme en mis decisiones cuando no estabas de acuerdo con ellas.

Este puede ser mi ultimo comentarío por esta temporada directo con todos vosotros, unos os ireis a buscar nuevos aires, otros ya os sentireis más juveniles y otros estareis ahí la temporada que viene.

 Este como decia puede ser mi ultimo cuento, mi ultimo relato, mi ultima critica, yo que se, cada uno que lo lee me lo bautiza de una manera distinta, será mas bien que lo mas grande del ser humano, es que no ve, no entiende y no interpreta nada de la misma manera que cualquier congénere.

Dicho todo este prologo, que no relleno, hoy quiero pronunciarme, hoy quiero relatar algo que desde mucho tiempo atrás me hace sentir tantas formas de ver la relación incesante entre los padres y los niños, chicos o chavales que practican este bello deporte que es el fútbol.

Desde un banquillo, uno intenta dejarse los sentidos en el campo, cada uno los que tiene, claro, pero una vez asomado a la parte exterior de un terreno de juego, una vez mezclado con aquellos que ven y rifan halagos o criticas, uno se encuentra en medio de una vorágine que desprende todo tipo de paisaje, ya sea paterno o materno hacia las circunstancias que el crio, chico o niño en cuestión realiza en el terreno de juego, y eso me gusta.

Me gusta observar, me gusta ver la reacción del padre discreto, que no le gusta estar en la “panda” durante un partido, pero que sufre eternamente las alegrías y sobre todo las tristezas del equipo y mas disimuladamente las de su descendiente.

Me gusta ver las reacciones de la anteriormente denominada “panda” al momento en que se debe apoyar a la criatura de uno de sus miembros, esa defensa numantina que hace grande a un grupo, tal manada de lobos.

Me gusta ver y este creerlo lo tengo cerca, aquel que reparte vivas a todo su equipo, que la ironía la lleva por bandera, que el insulto lo convierte en poesía o algo parecido y que convierte su estancia en la grada en una agradable sesión de poderío lingüístico e incluso satirico.

Me gusta como no, la madre con coraje, muchas veces añadido, exagerado, pero siempre bien intencionado en la defensa de su retoño, en la búsqueda de un porque, en la busca de un cuando.

Me gusta aquel abuelo que es mas que un padre, que levanta toda la banda de gente apoyada en la barandilla con el cabreo por que el niño, su niño le salio mal tal jugada.

Me gusta aquellos que llegan un dia sin mas y otro y despues otros, sin pedir nada a cambio, por el mero hecho de ser asi, y ven el partido y miran la gente y despues les endulzan el gusto, sintiendose equipo.

Me gusta la gente, mi gente y eso lo sabéis, solo deciros que me siento muy orgulloso de compartir con vosotros, los que me aprecias, los que no, los que os da igual, estos años que hemos compartido en la enseñanza del grupo. Siempre lo digo, esto no es único, hay mas equipos que lo logran, pero lograrlo es un merito y ese merito entre otros muchos, es vuestro….

GRACIAS

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